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QUÉ ES DEPRESIÓN

La depresión (del latín depressio, que significa «opresión», «encogimiento» o «abatimiento») es un trastorno del estado de ánimo y su síntoma habitual es un estado de abatimiento e infelicidad que puede ser transitorio o permanente. Hace referencia a un síndrome o conjunto de síntomas que afectan principalmente a la esfera afectiva: la tristeza patológica, el decaimiento, la irritabilidad o un trastorno del humor que puede disminuir el rendimiento en el trabajo o limitar la actividad vital habitual, independientemente de que su causa sea conocida o desconocida.

Este trastorno aparece con más frecuencia en mujeres, y en personas menores de 45 años, sin embargo, encontrarse en un momento determinado más triste o con el estado de ánimo más bajo no es suficiente para un diagnóstico de depresión.

Causas de la depresión:

La depresión puede ser de tipo reactivo, ante un suceso que ocasiona tristeza, o de tipo endógeno, en cuyo caso la persona se deprime sin existir una causa externa (factores químicos, hormonales y genéticos). En ocasiones pueden estar implicadas ambas causas.

  1. Factores químicos:

Los neurotransmisores son los mensajeros químicos del cerebro y, en el caso de la depresión, se ven alterados los siguientes:

-Serotonina (relacionada con la emoción y el estado de ánimo),

-Acetilcolina ( participa en la programación del sueño),

-Catecolaminas: Dopamina, (interviene en el deseo y en la sensación de placer), Noradrenalina (pone en “alerta ” a nuestro sistema nervioso), y Adrenalina (la que mueve l la “acción”).

  1. Factores Hormonales:

En la depresión se encuentran alteraciones en el funcionamiento de las glándulas del hipotálamo y la hipófisis (que se encuentran en el cerebro) y las glándulas suprarrenales, que se encuentran sobre los riñones.

Estas tres glándulas funcionan sincronizadas entre sí, de modo que la hormona segregada por el hipotálamo estimula a la hipófisis a que produzca otra hormona que a su vez estimula a las glándulas suprarrenales a producir cortisol. Si esta ciclo no funciona con normalidad, se origina la depresión.

Las anomalías de la función de la glándula tiroides también se han relacionado con los trastornos del estado de ánimo. En las hormonas femeninas, los estrógenos y la progesterona, jueguen un papel en la depresión. Los niveles anormales de determinadas hormonas del estrés y del crecimiento también pueden desempeñar un papel fundamental en el desencadenamiento de la depresión.

  1. Factores genéticos:

La predisposición genética a la depresión no implica que se padezca, sino que existe una disposición hacia ella. Algunos tipos de depresión tienden a afectar a ciertos miembros de una misma familia, lo cual sugeriría que se puede heredar una predisposición biológica. Sin embargo, no todos los que tienen la predisposición genética la padecen. Al parecer, hay otros factores adicionales que contribuyen a que se desencadene la enfermedad: posiblemente tensiones en la vida, problemas de familia, trabajo o estudio.

  1. Factores Psicosociales:

La depresión puede ser la consecuencia o respuesta a determinadas situaciones traumáticas como la pérdida de un ser querido, enfermedad, divorcio o ante situaciones de fuerte estrés. Obviamente, en la gestación de la depresión también influyen ciertos patrones de comportamiento como la inseguridad en el carácter, la baja autoestima y la ansiedad.

  1. Otras Causas:

Enfermedades médicas,

-Adicciones.

El tratamiento eficaz de la depresión dependerá de las características específicas del tipo de depresión, y será, personalizado para cada persona, por lo que es fundamental una adecuada relación especialista-paciente. El tratamiento se compone de fármacos y psicoterapia, recomendando la de corte cognitivo-conductual.

Con la psicoterapia se facilita seguridad, confianza, comprensión y apoyo emocional a la persona deprimida; se corrigen pensamientos negativos o distorsionados; hábitos de vida saludables; nivel de actividad adaptado; se consigue la participación del paciente en el proceso curativo y, por último, se enseña a prever las posibles recaídas en el futuro.


QUÉ ES LA ANSIEDAD

La ansiedad (del latín anxietas, “angustia, aflicción”) es una respuesta emocional o conjunto de respuestas que engloba: aspectos subjetivos o pensamientos de carácter molesto, síntomas corporales o fisiológicos caracterizados por un alto grado de activación del sistema periférico, conductas observables o motoras que suelen implicar comportamientos poco ajustados y escasamente adaptativos.

La ansiedad es una emoción que todos las personas sienten en algún momento de su vida, ya que cumple una función adaptativa en diversas circunstancias. Todos los humanos necesitan algún mecanismo de alerta para asegurar su supervivencia y la ansiedad cumple este papel en muchas ocasiones.

Sin embargo, a veces este mecanismo no funciona bien, y se producen falsas alarmas ante estímulos y/o situaciones no peligrosas. De esta forma, podemos desarrollar algunos trastornos de ansiedad.

Los trastornos de ansiedad son aquellos problemas que se caracterizan por tener a la ansiedad o el miedo como elementos principales en la vida de las personas. Cada trastorno se refiere a un conjunto característico de síntomas y sensaciones que suelen aparecer en la misma persona.

Los trastornos de ansiedad más comunes son:

  • Fobia social.
  • Fobias específicas.
  • Trastorno de pánico.
  • Trastorno de ansiedad generalizada.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo.
  • Trastorno por estrés agudo.
  • Trastorno por estrés postraumático.

En otros casos, los síntomas de ansiedad se deben a acontecimientos estresantes de la vida diaria de las personas como, por ejemplo una separación de pareja, que crean una dificultad para desarrollar las actividades de nuestra rutina y que se denomina trastorno adaptativo.

Uno de los tratamientos psicológicos más eficaces actualmente es la Psicoterapia Cognitivo-Conductual, llevada a cabo por un psicólogo/a formado específicamente en este campo. Esta terapia incluye técnicas de exposición, confrontación y modificación de pensamientos negativos o incorrectos, técnicas de relajación y respiración, manejo del tiempo adecuado, ejercicio físico, hábitos saludables. Dependiendo de la gravedad del trastorno y de las características personales de cada persona, esta terapia se puede combinar con tratamiento farmacológico.

Para mayor información, no dude en consultar con la especialista.